Jairo Buitrago, cuando la literatura infantil carga un simbolismo cotidiano y esencial

Es uno de los más importantes autores de literatura infantil, y nos cuenta sus reflexiones y sobre los  procesos de escritura de sus libros..

Jairo Buitrago (1970) es un escritor colombiano que ha escrito algunos de los libros ilustrados más preciosos que uno puede encontrar entre los escaparates de la literatura infantil. Fue ganador del XI Concurso de Álbum Ilustrado “A la orilla del viento” del Fondo de Cultura Económica de México con el libro Camino a Casa (2008), obra incorporada en la Lista de Honor de The International Board on Books for Young People (IBBY). Su Eloísa y los bichos (2009) consiguió el premio White Raven de la Internationale Jugendbibliothek de Münich.

De la mano de varios ilustradores, entre ellos Rafael Yockteng, ha logrado concretar algunos libros que han sido utilizado incluso por la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) en su campaña a favor de los niños que sufren situaciones de desplazamiento forzados o viven en refugio. Estuvo en Lima en estos días por la Feria Internacional del Libro 2016, y LaMula.pe tuvo la oportunidad de conversar con él un poco, acerca de su labor como escritor, sobre sus criterios de escritura e ilustración, la responsabilidad que tiene como creador de historias para niños, y los proyectos en los que está involucrado.

Revisando sobre lo que hay de usted en Internet, uno puede encontrar, por ejemplo, que alguno de sus trabajos están en Youtube.

¿Cómo ve o siente este hecho?

Eso tiene varias facetas que a las editoriales les molesta profundamente que pasen. Siento un poco que si alguien se toma el trabajo de subir tu libro, es parte de una promoción alternativa que se tiene con los libros, que no es tan ortodoxa como visitar escuelas, bibliotecas o hacer firma de libros. La gente por determinadas razones tiene otras maneras de promocionar los libros, y los libros ilustrados dan para mucho. A mí no me molesta.

Sí hay muchos autores que son bastante celosos con su trabajo. De hecho yo publiqué en una editorial alternativa, que se llama La valija de fuego, varios libros para niños y esa misma editorial tiene ciertos parámetros publicación como creative commons, es decir, ningún tipo de problemas con el copyright. Cuando yo cedo las ilustraciones sé que cualquiera las puede usar.


¿Tienes un método de trabajo con los ilustradores?
Sí, y es que yo también ilustro. Hago un storyboard: dibujo todo el libro antes. Muchas veces cuando reviso esos storyboard veo que a pesar de mis notorias falencias gráficas y debilidades, sí tengo un orden visual que quiero que el ilustrador haga.

Muchos me hacen caso y coincidimos y salen libros maravillosos; con otros se hace un trabajo más en solitario, pero trato de estar todo el tiempo pendiente del trabajo del ilustrador. Hay ilustradores muy famosos con los que he trabajado, y tienen su método, y pues lo que yo hago es dar sugerencias, las mismas sugerencias que puede hacer un editor.

¿Alguna vez un ilustrador le ha hecho una crítica o un comentario sobre su forma de trabajar con ellos?

No, porque también me gusta escoger gente con quien tenga cierta empatía. Yo noto, cuando me pongo a hojear libros como lector, que hay libros que en los que se nota muchísimo en los que el ilustrador y el escritor ni siquiera se cruzaron, ni conocieron. Se nota cosas por encargo: cuando el ilustrador está muy rígido ante un texto muy fuerte que seguramente el escritor no quiso cambiarle ni una coma.


En general, los libros ilustrados que yo hecho, y los que más me gustan, son aquellos en los que logré empatía con el ilustrador.

¿Qué es lo que le han enseñado todos estos años de autor?

Muchísimo. Me han enseñado a ser muy paciente, y, sobre todo, a reescribir. También a definir mis intereses futuros, porque siento que a veces los libros ilustrados se pueden quedar cortos frente a lo que yo quiero decir en otras historias. Ahora acabo de terminar una novela histórica, para el público juvenil, y que incluso va a tener ilustraciones, pero es otro proceso: tiene mucho más texto, se trabaja como una novela común y corriente a pesar de que tenga imágenes.

Se titula Los Irlandeses. Está ambientada en las guerra de Independencia en Colombia, en la Nueva Granada y Venezuela, durante una época bastante sangrienta del siglo XIX. Habla de estos mercenarios europeos que llegaron a pelear por la libertad aquí en América. Siento que este libro es un paso adelante: hacer otro tipo de historias, hacia otro tipo de lectores pero, al mismo tiempo, hacer cosas totalmente libres de complejidad.

Estoy interesado en hacer libros para bebés. No sé si estoy haciendo bien o mal al estar escribiendo estas obras y, al mismo tiempo, querer hacer libros mucho más sencillos, casi, a veces, rozando lo elemental, y que me interesa explorar. Así como ese tipo de lectores que son los más pequeñitos que sabemos, y está comprobado, que por supuesto leen y mucho. En este momento estoy en esa dualidad.

¿Qué tipo de lector piensa cuando escribe?
Últimamente me he acercado a los niños y ese proceso es inevitable, ellos son mis lectores. Ello me ha hecho modificar la visión que tenía de la libertad que tiene uno para escribir. Me siento ahora un poco más comprometido con ciertos temas y con ciertas formas de tratar esos temas al conocer más a los niños. Los libros para niños existen como género y en el mercado, y eso pesa mucho.

A veces las editoriales en el afán de hacer libros lindos o complejos, o que puedan ganar muchos premios, se olvidan realmente de que existe un lector que es mucho más simple de lo que muchos teóricos quieren hacer ver, y que a la vez entiende las complejidades de muchas historias.

Es difícil no sentirme responsable. Al mismo tiempo hay algo dentro de mi escritura que me hace ver como responsable frente a niños que se están formando. No solo como lectores, sino como público y conocedores del idioma audiovisual: se renuncia muchas veces a la literatura para darle espacio a lo visual y viceversa.

tomado del libro "eloísa y los bichos"


¿Cuál es el feedback o comentarios que dan los niños que le han leído?

En Eloísa y los bichos, por ejemplo, el tema es muy complejo: habla de una niña inmigrante en un país de bichos, donde no conoce el idioma y ni se reconoce físicamente con sus semejantes; aunque vemos que, al final del libro, ella se adapta felizmente como adulta, y eso quiere decir que lo logró. Me han comentado niños japoneses totalmente occidentalizados que se sienten muy raros dentro de su cultura y familia, hasta niños que han leído el libro siendo desplazados por la guerra en Centroamérica.

Acnur (La Agencia de la ONU para los Refugiados) utiliza Eloísa y los bichos en su campaña a favor de los niños que han sufrido desplazamientos forzados o que son refugiados. Son cosas de un nivel fuerte. También recibo otro tipo de cosas como 'este es mi libro favorito, porque me cambié de escuela', 'es mi libro favorito porque me cambié de barrio'. Recibo de todo. Con Camino a casa pasa igual, o niños que han perdido a su mamá o a su papá, que han tenido una pérdida. Y pasa también con los adultos.

Fuente: lamula.pe

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