Martín Garzo: "Hemos dejado de mirar el mundo"

El Premio Nacional de Narrativa desvela el nombre de su próxima novela, 'No hay amor en la muerte', que saldrá en febrero del próximo año

Gustavo Martín Garzo dice que no hay que alegrarse de lo que se pierde y que la fantasía es para él la gran pérdida del ser humano. El Premio Nacional de Narrativa renuncia a perder la niñez que le asoma. Juega con la servilleta mientras cuenta que la literatura es un modo de abrir puertas, en que cada una de las manecillas lleva a mundos distintos e inexplicables. Un acertijo, el de la imaginación, que el adulto renuncia a resolver mientras él lo reclama a través de sus obras.

"Una pregunta es el origen de la literatura", mantiene el autor de El lenguaje de las fuentes (Lumen, 1993), Premio Nacional de Narrativa, que ha participado en los Martes Literarios organizados por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Cuestionar qué hay en lo mudo, en lo invisible, en eso que pensamos y callamos -"¿acaso no es eso real?", se pregunta- es parte de la misión literaria. Algo inherente al hombre, desde que el hombre es hombre. "En el fondo es como Eva en el Libro del Génesis", relata, "todos somos hijos de Eva en ese gesto inicial, cuando en vez de conformarse con que le dice Yahvé, se pregunta qué poder tiene ese árbol, por qué lo ha prohibido, e inmediatamente surge el deseo de saber". "Ese gesto de desafío es la literatura, ese deseo de conocimiento".

El autor de La puerta de los pájaros defiende la vigencia de fórmulas que hoy se refugian en relatos infantiles. "Me encantan los cuentos maravillosos porque en ellos se ha conservado la memoria del relato, todos los relatos que los hombres han necesitado desde el origen de los tiempos", cuenta el autor de Tres cuentos de hadas (Siruela, 2003), Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. "Parece ser que son los niños los únicos a los que le interesan estas cosas", se lamenta. "Pues pobre del adulto al que no le interese. Perder el sentido fantástico es de las cosas peores que le puede pasar a alguien".

En "una época en que se le está dando la espalda al mundo del relato", Martín Garzo asegura que lejos de servir para apartarnos del mundo o "para sustituir una realidad llena de conflictos por una más confortable", la imaginación "nos permite ahondar en lo real, porque lo real no es sólo lo que vemos, sino que hay una parte oculta, invisible, hecha de deseos, sueños, de nuestros pensamientos más secretos, de lo que no nos atrevamos, no sabemos, o no queremos decir".

DAVID S. BUSTAMANTE

Este apego a lo fantástico parte de la convicción de que está unido a lo real, y de que "la literatura tiene que ver con lo oculto". Porque para relatar la realidad existen medios "como el Periodismo o la Historia", pero "¿quién se encarga de esa vida escondida que habla del ser humano?", se pregunta. "El objetivo de la literatura es este, contar todo lo que habitualmente se calla, lo que permanece en silencio, lo que permanece mudo dentro de nosotros y está deseando despertar. Indagar en la sombra es la misión de la literatura en la que yo creo", remata el autor.

Martín Garzo defiende que "un patio de vecindad contiene el mundo entero"; algo que está presente en su última novela, Donde no estás (Destino, 2014), que tiene por escenario una casa donde reposan las historias de varias generaciones. "Allí se moría y se amaba en la misma cama. El presente y el pasado, los vivos y los muertos, lo sagrado y lo profano". Una casa "que no se abarcaba a simple vista", al igual que no se abarca a una persona "sólo por lo que dice, sino por lo que calla".

El escritor quiere destapar un mundo soterrado de silencios, donde lo primero que se acalla es la muerte. "Nuestro mundo ha dado la espalda a la muerte, en primer lugar a los ancianos. Cuando alguien enferma, va al hospital para que no contamine nuestra casa por si acaso se muere. Cuando muere, el velatorio no es en casa, es en el tanatorio", puso de ejemplo. "Nos quitamos al muerto de encima. Lo borramos del mapa porque nos inquieta, nos perturba". Ante esto, Martín Garzo asegura que "la literatura es la defensa de la memoria", "una reivindicación del alma, que es la memoria". "Si lo piensas bien, la lectura es un diálogo con los muertos", que permite que estén hoy presentes las voces de Cervantes o Shakespeare.

Crisis del mundo de libro

"Hemos dejado de mirar el mundo", lamenta Martín Garzo, para quien la diferencia entre el entretenimiento y la literatura es que esto segundo "tiene que cuestionarnos cosas". "La literatura y la poesía tiene muchísimo que ver con la capacidad de ver el mundo, de estar atento a o que sucede a tu alrededor, y esa atención en gran parte se pierde con la intermediación de la pantalla". Esta es la razón de la que llama "crisis del mundo del libro", donde el problema no está en la parte de creación -"hay muchos escritores buenísimos"-, sino en la lectora.

Este desafío de quien debe "entregarse" al libro, lo que supone una suerte de renuncia a otras distracciones que se ofrecen. "La lectura es una creación, el lector tiene que recrear el libro, hacerlo suyo, y eso supone un esfuerzo, una dedicación", algo que requiere "disponibilidad". Y, como recuerda el autor, "para estar disponible hay que dejar muchas cosas fuera". En un mundo en que "nuestros pensamientos, nuestras palabras, nuestras emociones, están cada vez más llenas de tópicos comunes", esta lectura se hace necesaria, defiende el escritor, porque "tenemos que cuestionados". "Es importante este cuestionamiento general, que es una de las funciones del arte".

El escritor ha adelantado algo acerca de su próxima obra, No hay amor en la muerte, que verá la luz en febrero del próximo año, que da una vuelta a la historia de Abraham que, según cuenta el libro del Génesis, estuvo a punto de sacrificar a su hijo ante Dios. "Esa historia, cuando la escuchabas por primera vez, te la contaban como si hubiera sucedido, eran historias que habían fundado el mundo". Un relato bíblico que, desde la infancia, "obsesionaba" al autor, que ahora quiere profundizar sobre ella: "Creía que le faltaba algo, contarla desde la parte del hijo, ¿qué pensaría Isaac de esa historia? ¿Qué trastorno ocasiona en ese hijo una historia así?", se pregunta. "Quiero hablar de algo de lo que no se habla mucho en la literatura, la relación entre un padre y su hijo varón", donde "se plantea un conflicto entre el deber y el amor.

 

Fuente: elmundo.es

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