LOS MISTERIOS DEL SEÑOR BURDICK

Si pensamos en la evolución de la literatura infantil, no podemos dejar de notar el cambio que ha experimentado la relación entre el texto y las ilustraciones. En la actualidad, ya no podemos concebir a las imágenes en un libro para niños como meras decoraciones, ni siquiera como la reproducción de algún fragmento del texto que permite al lector un descanso durante su lectura. La interrelación que estos dos elementos pueden alcanzar es la de la complementación.

 

Muestra clara de esto es el surgimiento de libros álbum (picturebooks), en los que esta interdependencia se vuelve vital para el desarrollo mismo de las historias. Sin duda, el avance tecnológico alcanzado con la impresión offset ha beneficiado el desarrollo de ilustraciones cada vez más sofisticadas, donde se hace posible un infinito juego de colores y texturas, lo que favorece se participación en los libros.

Uno de los autores representativos de este género es Chris Van Allsburg, americano nacido en Michigan. Si bien su nombre puede resultar poco conocido, varias de sus obras, gracias a sus versiones cinematográficas, nos son familiares como por ejemplo Jumanji, protagonizada por Robin Williams, o El expreso polar.

En Latinoamérica, el Fondo de Cultura Económica de México se ha encargado de difundir sus publicaciones, destacando La escoba de la viuda y Los misterios del señor Burdick. Es este último título el que llama nuestra atención en esta ocasión.

Un reto a la imaginación

Publicado en el año 1984 por primera vez bajo el título de The mysteries of Harris Burdick, este libro se ha convertido en todo un fenómeno de la literatura infantil al llevar al límite la concepción del libro álbum. Nos encontramos con una obra compuesta de catorce partes, cada una de las cuales ha prescindido casi completamente del texto y se sostiene únicamente a partir de un título y un epígrafe. A este elemento textual se le une como complemento una única ilustración.

A primera vista podríamos pensar en este volumen como un simple portafolio de algún dibujante e incluso darnos la idea de un álbum familiar en el que recopilamos fotografías a las que, si tenemos tiempo, les hemos anexamos algún breve comentario.

Para complementar esta novedosa propuesta, el autor se dirige al lector a través de una inquietante introducción. En esta se nos cuenta la historia de Harris Burdick, un escritor y dibujante que busca publicar sus cuentos por lo que se presenta ante un famoso editor con una muestra de su trabajo. Sin embargo, tras dejarlo maravillado desaparece dejando como única prueba de su existencia algunas ilustraciones.

Van Allsburg, personaje dentro de la narración de la introducción, tiene acceso al trabajo de Burdick y al notar que le es imposible no fantasear a partir de las imágenes se lo comenta al editor, quien con una sonrisa le muestra cientos de historias que se han escrito a partir de ellas por diferentes personas. Incapaz de poder contener su deseo de compartir esta experiencia, señala, es que nace el libro que el lector tiene en sus manos. Este contiene aquellas ilustraciones olvidadas y que únicamente poseen un par de frases como indicio de las narraciones a las que remiten.

De esta manera, aquel que tiene la oportunidad de poseer el libro se ve inmerso en el juego o aventura que inició este misterioso señor Burdick.

La simpleza de esta propuesta es llevada acabo con gran maestría. Cada uno de los títulos y sus epígrafes tienen el poder de hacer iniciar un viaje personal a través de la ventana que ofrecen preciosas ilustraciones en blanco y negro.

El niño y la imagen

Contra los prejuicios habitualmente impuestos a la literatura infantil, la propuesta de un libro álbum es testimonio de lo minucioso y detallado que representa este tipo de expresión artística. Los niños, a partir del siglo XX, han sido bombardeados por una cultura visual impresionante y los hace más hábiles en el análisis y comprensión de las mismas. Esto representa el gran reto para los artistas que deben conseguir atraer su atención logrando que su propuesta pueda rivalizar con la agilidad y sofisticación de los productos audiovisuales actuales.

En su libro Lectura de imágenes, las inglesas Evelyn Arizpe y Morag Styles dan testimonio de su investigación en relación a la forma en que los niños leen estos álbumes e inician tomando la definición que propone Bader: «el libro ilustrado es texto, ilustraciones, diseño total; es obra de manufactura y producto comercial; documento social, cultural, histórico y, antes que nada, es una experiencia para los niños.» (2004:43). Definitivamente, obras como la de Van Allsburg calzan perfectamente con esta definición.

Estos libros álbum, permiten al niño todo un despliegue de habilidades diferentes a partir de la reflexión que impulsa la contemplación de la imagen con el texto. Asimismo, promueven el desarrollo de su imaginación y, con ello, el encuentro con la posibilidad de las múltiples significaciones. Esto expande su criterio y le permite un desarrollo más integral de su intelecto. Finalmente, vale la pena mencionar lo interesante que esta misma aventura es para el adulto que no está exento de caer en la magia de esta propuesta y como la confrontación de su experiencia con la del niño puede lograr que viva una experiencia inolvidable.

Sin embargo, muchas veces el trabajo con libros álbum es desdeñado por los docentes por significar una novedad en el trabajo de comprensión lectora. Felizmente, ya se han comenzado a hacer progresos al respecto y existen aportes importantes como el citado trabajo de Arizpe y Styles, quienes comparten sus impresiones sobre el trabajo en escuelas con libros álbum e incluso ofrecen alternativas metodológicas y fichas de trabajo para los interesados.

El fenómeno Burdick

Desde mi propia experiencia puedo dar testimonio de los gratos momentos que he pasado leyendo con mis alumnos el libro de Van Allsburg, tanto con los que están en edad escolar como con los de educación superior. Y no soy la única.

Para los que son amantes de pasear por la web podrán ingresar a la página del autor (chrisvanallsburg.com).

Allí, no solo hallarán información sobre la obra del autor, sino que tendrán la oportunidad de leer cientos de trabajos de niños y adultos que han escrito sus versiones de cada uno de los cuentos.

Cada uno de estos es testimonio de la joya que representa este libro. Veinticinco años han pasado y seguimos sin tener noticias de Burdick, pero el número de versiones de sus cuentos no ha llegado a su fin.

Los invito, pues, a disfrutar de este nuevo clásico imprescindible para deleite de nuestra fantasía y la de nuestros niños.


Obras citadas

ARIZPE, Evelyn y Morag STYLES.

2004 Lectura de imágenes. Los niños interpretan textos visuales. Traducción de María Viñós Zelaya. México D.F.: FCE.

VAN ALLSBURG, Chris

2002 Los misterios del señor Burdick. Tercera reimpresión. México D.F.: FCE.

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