Pasión por la lectura. Charla con Francisco Hinojosa

Francisco Hinojosa es considerado como el escritor de literatura infantil mexicano más famoso y leído de México. Sus cuentos  llevan fascinando y atrapando a miles de niños lectores (entre los que me incluyo) desde finales del siglo pasado. La peor señora del mundo, A golpe de calcetín, Buscalacranes, Una semana en Lugano La fórmula del Doctor Funes son algunos de sus títulos que con gusto muchos leímos y disfrutamos cuando éramos pequeños.

 

De niño tuve la buena suerte de que las hijas de este gran escritor y cuentista fueran en la misma primaria que yo. Afortunadamente Francisco era un papá bastante comprometido y participaba frecuentemente en diversas actividades de la escuela: leía en las ferias del libro y aún recuerdo perfectamente lo increíble que era escuchar los cuentos que nos contaba en los campamentos. Francisco siempre era muy amable y chistoso, se involucraba mucho con los niños, nos tomaba en cuenta. Recuerdo incluso como, teniendo yo unos 10 u 11 años, me invitó a presentar uno de sus libros, Las orejas de Urbano, en la librería Gandhi de Cuernavaca.

Ahora, tras unos diez años de haberlo perdido de vista, lo busqué y, accesible como siempre, nos invitó a su casa para charlar un rato sobre su trayectoria y sobre algunos pormenores de la literatura infantil. Los resultados de dicha charla son los que ahora comparto con ustedes.

¿Por qué decidiste ser escritor?

El origen de todo fue una lectura que hice a los 16 años, que fue Crimen y castigo de Dostoyevski. Mi hermano la había ganado en un concurso de oratoria en su escuela, él tenía 13 años así que era un libro poco adecuado para esa edad, pero bueno, lo echó por ahí y yo, algún día sin nada que hacer, lo empecé a leer y me atrapó. Además de ir a la preparatoria nada más me dedicaba a leer y leer y leer.

Cuando lo terminé me quedé con un vacío y me dije ¿Pues ahora que hago? Ahí fue que vi que la lectura era lo mío, entonces me dediqué a leer. Mi padre no tenía muchos libros, pero si había algunos en la casa y me dediqué a leer lo que cayera: teatro, poesía, biografías, todo lo que hubiera.

Poco después tuve una hepatitis a los 17 años que me convirtió aún más en lector, porque fueron tres meses completos de leer y por ese entonces más o menos se abrió la librería Gandhi, y recuerdo que me traían libros de ahí y me platicaban lo que significaba ese espacio: que había galería, que daban conferencias. Lo primero que hice al levantarme fue ir a Gandhi y ahí me encontré con algunas gentes que escribían poesía. Me acerqué a ellos y vi que no le habían pedido permiso a nadie para escribir y empecé yo también a escribir poesía. Ese fue el inicio, cuando tenía como 18 años.

¿Y la narrativa cuándo llegó?

Los poemas que estaba escribiendo cada vez se iban haciendo más narrativos, como que cada vez contaban un pequeño cuento, algo estaban contando. Hasta que un día escribí un cuento y me gustó mucho hacerlo y lo disfruté también cuando lo pude compartir con amigos y descubrí que eso era lo mío. A pesar de que he escrito muchas otras cosas, poesía, ensayo, un guión para una ópera, periodismo cultural, crónica de viajes, de todo un poco, donde me siento más a gusto es en el cuento.

¿Y cómo fue que acabaste escribiendo cuentos para niños, literatura infantil?

Pues también fue otro accidente: ya estudiando la carrera (estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM) unos editores me pidieron que escribiera unas adaptaciones para niños de leyendas de la colonia y me pareció un trabajo profesional, bien pagado, les había gustado lo que yo había escrito, así que las entregué y las publicaron. Incluso uno de esos libros ganó un premio. Ya después, como les había ido tan bien, decidieron hacer una colección de cuentos originales y escogieron a seis autores. En ese entonces en México todavía no existía la literatura infantil así en forma, y lo único que nos pusieron como cárceles a cada uno de los autores es que cada uno de los cuentos tenía que estar ubicado en una etapa de la historia de México. A mí me pusieron el siglo XX, la primera mitad, entonces escribí un cuento, que ya tiene 32 años de publicando, que se llamaba A golpe de calcetín. Ese fue mi inicio en la literatura para niños. 

Hablando de la literatura infantil, ¿cómo ves tú su situación actual en México?

Pues muy bien. Yo creo que está en uno de sus mejores momentos. Esto ya tiene varios años, porque las editoriales se dieron cuenta de que la literatura infantil en México se está leyendo, de que los principales lectores ahora en México son los niños.

Hace un par de días estuve en León, Guanajuato, hablando de cuál es el futuro del Fondo de Cultura Económica, porque va a cumplir 80 años. La idea de las charlas era sugerirles qué es lo que esperamos para el futuro, y mi propuesta es continuar con los libros para niños. De un acervo que tienen de más o menos 9 mil títulos, los cuales han educado a América Latina, 600 son para niños. Pero esos 600 títulos representan en ingresos para el Fondo un 40, 45 por ciento, lo cual significa que los niños están leyendo mucho.

Además, el Fondo de Cultura Económica, más algunas cuantas editoriales grandes (Alfaguara, ECM, Castillo) han hecho que haya una nueva generación de escritores. Y esa nueva generación de escritores, que rondan entre los 30 y 45 años más o menos, ya son materia de exportación, pueden vivir de sus libros y son leídos. Entonces creo que actualmente sí es un buen momento para la literatura infantil.

¿Para ti cuál es el reto más grande al que te enfrentas cuando escribes para un público infantil?

Primero es saber que eso que estoy escribiendo les interesa, que les va a gustar y los voy a atrapar. Se han quedado muchos de mis cuentos sin terminar y los he tirado a la basura por que siento que no funcionan y hay otros que han durado en escribirse mucho tiempo. El que más rápido he escrito es La peor señora del mundo y es el que más éxito tiene. Pero tú recordarás uno en especial que se llamaBuscalacranes: yo les leía cuando eran chavos en primaria los capítulos que yo llevaba, y cada año me iban a preguntar en la feria del libro de la escuela “¿oye y cómo va el libro?” Y yo seguía y seguía y no lo terminaba. Me eché unos siete, ocho años en acabarlo. Y así soy; el libro en el que más me he tardado me llevó 14 años en terminar, se llama De domingo a lunes, también para niños. Entonces mis libros tienen un proceso muy largo, y el fundamento principal es el respeto a la inteligencia del niño.

Ya que estás hablando de algunos títulos de tus obras, ¿de todos los que has publicado, cuál es tu favorito?

Pues mira, La peor señora del mundo me ha abierto las puertas a muchas partes del mundo y a mucha gente, no ha sido un best seller sino un long seller: ya tiene 22 años de publicado y es el libro con el que me conocen en varias partes y varias generaciones. Ya me encuentro ahora con padres que llegan con sus hijos y me dicen “yo empecé leyendo La peor señora del mundo y ahora la leen mis hijos” y eso es muy padre.

Hay otro libro de los que he escrito para niños que es importante para mí: se llama La fórmula del Doctor Funes, que fue el primer libro que escribí con mucho placer, con mucho gusto. Fue anterior a La peor señora… y se acaba de hacer película, la cual  ya se estrenó en Gudalajara, aunque el estreno comercial será más adelante este año.

Después, para adultos, hay uno que se llama Poesía eras tú, publicado por Almadía y éste que se acaba de publicar recientemente, Emma, que también me llevó unos 8 años hacerlo. Es una especie de Harry Potter porno y me llevó mucho tiempo, pero un tiempo también muy placentero de escritura. Terminaba la novela, no me gustaba y la mochaba otra vez, regresaba atrás y volvía a seguirle dando hasta que me convenciera.

¿Qué consejos le darías a un escritor que apenas va comenzando su carrera literaria?

El primero que siempre doy, y lo doy porque he dado talleres para escritores y es la mejor receta que se puede dar, es que hay que leer. Hay que leer mucho. Para escribir un cuento hay que leer mil cuentos y para escribir el segundo cuento hay que leer otros mil. Creo que el mejor maestro que puede haber son los propios libros.

De ahí en fuera, sé que las escuelas que se dedican a preparar escritores como la SOGEM, el Claustro de Sor Juana, han sacado generaciones de escritores que están ahora publicando en todas partes y que se leen mucho. Tomar este tipo de cursos, o los de escritura creativa, también es muy útil.

Para los que no conozcan su obra aquí les dejo una lista de sus publicaciones para que las consigan y lean. Personalmente les recomiendo mis favoritas: La formula del Doctor Funes Una semana en Lugano.

Daniel Salinas Córdova (1991) es historiador en formación, fotógrafo, artista visual aficionado, miembro fundador de Colectivo La Piedra, trotamundos, romántico y amante de los dodos.

Leslie Feregrino (Le F) es fotógrafa y estudiante de diseño industrial en la UAM Xochimilco. Conoce más de su trabajo aquí.

Fuente: colectivolapiedra.com
Créditos: Daniel Salinas Córdov

Videos