LIBROS ÁLBUM EN LAS BIBLIOTECAS ESCOLARES

Los bibliotecólogos cumplimos el rol de ser los mediadores entre el material de lectura y los lectores. En el caso de las bibliotecas escolares, nuestra función primordial es promover la lectura desde los primeros grados, darles a los chicos libros ilustrados y con textos cortos, de tal manera que el proceso de leer vaya de menos a más. En ese sentido, los libros álbum son los más adecuados porque a las dos características mencionadas se les suma la calidad del soporte documental, y es de rigor habituar a los niños a leer -o que les lean- libros bien concebidos y con alto valor estético, en los que la ilustración complementa el texto de manera sobresaliente.

Lamentablemente, los docentes, psicólogos y los padres de familia no necesariamente tienen acceso a las novedades o desconocen las publicaciones que pueden tener alguna aplicación, ya sea como material complementario a los temas de clase, como apoyo a casos que se presentan en el ámbito formativo de los chicos, o en situaciones que corresponden a la esfera familiar.

Además del imaginario de los cuentos de hadas tradicionales, muchos cuentos contemporáneos plantean casos sobre alguna condición de la vida real de los pequeños, por ejemplo aprender a usar el bacín, dejar el biberón, etc. De igual manera, pueden hacer referencia a sus propias experiencias de vida como crecer y abandonar la cuna, ir al médico, tener pesadillas, iniciar clases en el nido, y cómo el protagonista logra sobreponerse a esos temores infantiles. Otros presentan la pérdida de un ser querido o una mascota, la vejez de los abuelos, un hermano con síndrome Down, una madre con tatuajes; situaciones propias de la realidad que los chicos pueden contrastar con experiencias conocidas y cercanas.

También son rescatables los cuentos que tratan sobre la autoestima, la seguridad personal de los chicos y el desarrollo del hábito de la lectura a partir de ilustraciones que muestran a alguno de los personajes leyendo y que vendrían a constituirse como sutiles modelos a seguir.

Ahora bien, una expresión literaria importante aunque un tanto dejada de lado es la poesía, la cual debe ponerse al alcance tanto de los alumnos más pequeños a través de las nanas y canciones, las adivinanzas, los juegos de palabras como pueden ser las jitanjáforas, como para los chicos mayores la poesía clásica y contemporánea. Los bibliotecólogos somos quienes rescatamos y recomendamos dichas lecturas que les otorgan el disfrute de la palabra y contribuyen a desarrollar una sensibilidad artística en ellos. Hay variedad de materiales impresos, en diversidad de formatos: ilustrados a color, con texto, sin texto, en blanco y negro, de capítulos cortos, novelas juveniles bastante voluminosas, historietas, mucho para elegir. Sin embargo, dicha multiplicidad representará una ventaja en la medida en que la biblioteca pueda aprovecharla para ofrecer lo que cada quien requiere y, para eso, es necesario contar con los recursos que permitan reunir colecciones equilibradas y atractivas que logren compensar la preferencia de los jóvenes por los formatos interactivos, los cuales también están a su disposición en las bibliotecas.

 

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