Literatura infantil, la gran incógnita.

El concepto de Literatura Infantil ha sido ampliamente discutido a través del tiempo por diversos autores y críticos. Este género ha sido, en muchos casos, puesto en duda o ignorado en la historia y crítica de la "otra" literatura. En esta discusión, a menudo se han lanzado conceptos disímiles de acuerdo al punto de vista de escritores, pedagogos, críticos literarios, editores, ilustradores y todos aquellos agentes que intervienen en su producción. Se han lanzado preguntas legítimas respecto a su concepción: ¿Será Literatura infantil la creada por adultos, para adultos y que ha sido adoptada luego por generaciones de niños? ¿Debemos entender por Literatura infantil la creada por los niños? ¿O sólo merece ese título la literatura producida por adultos y concebida específicamente para un público lector infantil?

Cuando visitamos una librería encontramos cantidad de libros dirigidos a los niños, muchos de ellos sin embargo no corresponden a la literatura infantil. Existen publicaciones primorosas con atractivas ilustraciones a color, con tapa dura, plastificados que contienen textos instructivos y responden a preguntas como ¿Por qué debo lavarme los dientes? O ¿Por qué debo acostarme temprano? Estos textos solo cumplen una función aleccionadora, mas no contienen elementos literarios. Estos libros son los "Libros para niños"

El investigador español Juan Cervera, en su obra "Teoría de la literatura infantil" llama a estas publicaciones "Literatura instrumentalizada", pues sirven para un fin específico, es decir se espera que estos libros cumplan un rol aleccionador, en ellos predomina la función didáctica antes que la literaria.

Un caso diferente e interesante son las publicaciones de obras literarias en ediciones para niños. En nuestro medio se puede encontrar el cuento de Gabriel García Márquez "La luz es como el agua" que pertenece a su obra "Doce cuentos peregrinos", y que, al ser publicada en formato grande, tapa dura e ilustraciones a todo color, se dirige al destinatario niño y se convierte en "libro para niños" sin que, en su origen haya sido concebida para este segmento del público lector.

Según la investigadora catalana Genma LLuch , entendemos por literatura infantil y juvenil toda aquella comunicación literaria que se establece entre un autor adulto y un lector infantil o juvenil. También agrega que es una literatura que, además de proponer un entretenimiento artístico al lector, busca crear una competencia lingüística, narrativa, literaria o ideológica.

Marc Soriano , un importante referente dentro de los estudiosos e investigadores de la literatura infantil, la define como "Una comunicación histórica, es decir, localizada en el tiempo y el espacio entre un locutor o escritor adulto, el emisor, y un destinatario niño, el receptor, que por definición, no dispone más que parcialmente de la experiencia de la realidad y de las estructuras lingüísticas, intelectuales, afectivas, etc. Que caracterizan a la edad adulta".

Graciela Montes , tenaz investigadora de Literatura Infantil, escritora y traductora, también responde a la interrogante: "Primero habrá que despejar el terreno. ¿Qué es "Literatura infantil"? Para empezar, si la literatura infantil merece el nombre que tiene, si es literatura, entonces es un universo de palabras con ciertas reglas de juego propias; un universo de palabras que no nombra al universo de los referentes del mismo modo como cada una de las palabras que lo forman, lo nombraría en otro tipo de discurso; un universo de palabras que, sobre todo, se nombra a sí mismo y alude, simbólicamente, a todo lo demás."

Aunque en la mayoría de las definiciones está presente la naturaleza de la relación escritor adulto/ lector niño, entendiéndose por lector niño al que responde a ciertas características comunes propias de la infancia; la esencia de la literatura infantil va más allá. Responde a una época y a una circunstancia.
Es importante recordar que la mayor parte de las obras consideradas "Clásicos infantiles" fueron obras concebidas para lectores adultos y que fueron adoptadas por generaciones de niños. Es el caso de la novela "Robinson Crusoe", en la que no intervienen personajes niños y que se convirtió en un ícono de la literatura infantil a pesar de las críticas escrutiñadoras y a la suma de incoherencias halladas en su trama. Otro ejemplo es el libro "Las mil y unas noches" antigua manifestación de la literatura persa que, ante la demanda del público infantil, ha sido editada con los consiguientes cortes edulcorantes que la hacen "adecuada" a lo que se espera de una obra infantil- juvenil.

Otro caso es el de la obra "El diario de Ana Frank" escrito por una niña judía sin pretensiones de llegar a un público infantil- púber y que sin embargo constituye una de las obras más leídas en todas las escuelas.

En la actualidad, en pleno esplendor editorial de este género sí podemos hablar de una literatura concebida especialmente para niños y publicada atendiendo a las necesidades de estos lectores.

¿Y cómo es la Literatura Infantil actual?

Aunque es difícil ensayar una caracterización de la literatura infantil se puede arriesgar que en las nuevas publicaciones se comparten rasgos comunes: así la mayoría de estas obras son relativamente breves, hay un predominio de la acción y presencia de personajes niños o adolescentes, se puede apreciar también cierta tendencia moralista.
En cuanto a los temas, muchos autores apuestan por una temática libre de estereotipos y censuras. Se busca que las obras infantiles aborden los problemas familiares, (¿cuántos niños pertenecen a familias disfuncionales o diferentes a la familia tradicional?) los problema sociales, conflictos tristezas y alegrías son parte de la vida y los niños lo perciben así, por eso prefieren y hacen suyas las obras auténticas, cargadas de humor y naturalidad, que hablan de niños comunes y corrientes que juegan, ríen, lloran, pierden y ganan.

El lenguaje usado en las obras infantiles también ha sido objeto de diversas discusiones. Actualmente existe un tipo de "literatura infantil" cuya característica principal es la "adecuación" del lenguaje adulto (el autor) al del niño. Entendiéndose por ello el uso de un lenguaje plano, unívoco, y puramente denotativo, cuando la esencia del lenguaje literario es la plurisignificación y el aspecto connotativo que da la posibilidad de entender la obra de diversas formas posibles y con mayor razón en el caso de las obras para niños.

Se puede afirmar entonces que la literatura infantil actual, que tiene como destinatario el lector niño, responde, en muchos casos, a las expectativas que se plantean los adultos respecto a los intereses infantiles (afán pedagógico) Sin embargo las obras de temas audaces, personajes entrañables y contestatarios que no corresponden al "modelo de niño perfecto" se convierten en las favoritas de este sector del público lector (un claro ejemplo de este tipo de obras son las de Roald Dahl) También es importante aclarar que la buena literatura infantil conserva las características estéticas de la "otra literatura" y usa un lenguaje connotativo que contribuye al desarrollo de diversas competencias lingüísticas de los lectores.