Para verte mejor

La ilustración   de libros infantiles se ha convertido en el  paratexto más importante,  pues su sola presencia determina que un texto literario  reconocido pueda ser publicado en el formato infantil.

Las ilustraciones han sido y serán  un complemento importante e inseparable de los libros para niños y forman  parte del imaginario popular.

En efecto, al margen de nuestras habilidades plásticas, si alguien nos pidiera que dibujáramos un  duende, un ogro  o una bruja, posiblemente no tendríamos ningún problema para hacerlo, pues aunque nunca hayamos visto a una de estas criaturas creadas por el ingenio humano,  tenemos sus imágenes grabadas en la memoria  gracias a  los libros ilustrados que hemos leído en nuestra infancia.

Un poquito de historia

Jutta Bauer ,Taller con niños,Lima -Perú.Fería del Libro 2009,Colaboración Iliana Revoredo,Bibliotheksleiterin,Goethe-Institut Lima 

Los primeros libros ilustrados no fueron precisamente dirigidos a los niños, sino que fueron concebidos  para hacer del libro un objeto de lujo  dirigido a las élites durante los siglos XVII y XVIII, más adelante, durante el siglo XIX, cuando se popularizó la llamada literatura de folletín conformada por libros baratos dirigidos al pueblo, estos se ilustraron con la finalidad de que la información pudiera ser comprendida por la gran masa analfabeta que precisaba una explicación concreta. <Una vez más se puede constatar que se produce cierta amalgama entre estas dos inculturas: la del pueblo, debido a su condición social y la de la infancia, debido  a la edad> (Soriano 2005:385)

El libro de imágenes escrito ex profeso para niños fue el Orbis Pictus, de Comenius, un alfabeto alemán  ilustrado publicado en  el año 1658  en el que se fusionaron el estilo de las ilustraciones de lujo y el del arte popular de la época, este álbum sirvió de referente para las posteriores ediciones de libros ilustrados.

Casi dos siglos después, en 1844, también en Alemania, un médico psiquiatra, harto de no encontrar libros adecuados para su pequeño hijo, decidió en las navidades comprar un cuaderno en blanco y escribir  e ilustrar él mismo las historias que le leería a su hijo. El resultado fue un libro de cuentos ilustrado, llamado  Historias alegres e imágenes graciosas su tercer cuento llamado Struwwelpeter (Pedro, el desgreñado) comprendía diez historias en verso en los que se describían las travesuras de los niños desobedientes y sus escarmientos. Cada travesura estaba primorosamente ilustrada sin escatimar detalles. El humor emanaba de los textos y de  los dibujos que repetían en detalle las travesuras y los desmesurados castigos.  El libro logró un gran éxito  y tuvo diversas traducciones aunque recibió muchos ataques pues los críticos consideraban las imágenes grotescas y alegaban  que la desmesura y crueldad de las situaciones ilustradas, aterrorizaban a los niños.

Posteriormente, en el año 1865, el alemán Wilhelm Busch publicó Max y Moritz, un libro similar, en el que se relataban historias rimadas de  las travesuras  de un par de niños endiablados  que gastaban las peores bromas a los adultos. El libro fue  ilustrado completamente por el autor con imágenes sencillas y claras que repetían lo que contaba el texto,  de manera tal que casi se podría prescindir de este para comprenderlo.  Busch fue considerado el padre del cómic.

En ese mismo año, Charles Lutwidge Dodgson,  un diácono que nunca llegó a ordenarse sacerdote, y que tuvo el seudónimo de Lewis Carroll publicó el cuento “Alicia en el país de las maravillas”  que  intentó ilustrar él mismo pero que, al quedar descontento con el resultado, puso especial cuidado en la elección del ilustrador, quien debía elaborar las ilustraciones tal y como el autor se las imaginaba.

Posteriormente Beatrix Potter en 1901, contra todas las ideas establecidas de la época,  cambió los esquemas del libro infantil equiparando texto e ilustración y adaptando  el formato a las manitas de los niños.

Estos autores  fueron los pioneros en la ilustración de libros para niños y han servido de referentes para los autores ilustradores actuales como Anthony Brown, Tony Ross y  Jutta Bauer.

 

El trazo de Jutta Bauer

Si bien en un principio las ilustraciones repetían fielmente lo expresado en el texto, en la actualidad se espera que las imágenes  reinterpreten, completen  y aporten datos adicionales.  Una buena ilustración, al igual que un buen texto debe ser susceptible a diversas interpretaciones,  así lo considera también Jutta Bauer, quien es considerada una de las personalidades representativas de la ilustración de libros infantiles precisamente debido a su propuesta innovadora y a su aporte a este arte.


Después de haber trabajado con grandes autores como Christine Nostlinger,  Jutta comenzó a escribir e ilustrar sus propias historias. Su trazo sencillo y minimalista que acompaña textos acerca de lo que ocurre en la vida cotidiana, le han valido  la condición de ser considerada una de las mejores ilustradoras alemanas, así como el haber obtenido cantidad de premios en reconocimiento a la originalidad de su trabajo.

En julio pasado, en la Feria del libro de Lima,  tuvimos el privilegio de disfrutar de su conferencia “Una mirada al trabajo de Jutta Bauer” en la que nos habló acerca de sus inicios y de su modo de trabajo. Con sencillez y buen humor mostró la página de un cuento ilustrado que leía de niña y en la que aparecía un oso durmiendo en la cama, la pequeña Jutta consideró que a ese oso le faltaba algo y dibujó un globo en el que había un tarro de miel. Ella cuenta que esa podría ser su primera ilustración a tan tierna edad. Nos habló también de su paso por la revista feminista  alemana  “Brigitte” en la que tenía que ilustrar situaciones satíricas contra los varones  y el machismo siguiendo la forma del cómic. Posteriormente su trabajo de ilustración de dibujos animados la obligó a simplificar su labor con ingenio, por eso se le  ocurrió usar cierta cantidad de imágenes que, al colocarlas en diversas posiciones sobre el mismo fondo, se convierten en infinidad de posibilidades y así evita dibujar al estilo tradicional en el que una sola imagen debe ser dibujada muchas veces cambiándole algunos detalles. 

Tal vez su personaje más importante es la entrañable oveja Selma,  Jutta nos  contó acerca de cómo surgió su célebre personaje inspirada en la entrevista que escuchó a una campesina que ante la pregunta de ¿qué haría si se ganara la lotería? respondió tranquilamente que seguiría haciendo lo mismo.

Aquellas  sencillas respuestas la conmovieron y usó la idea  en una tarjeta de navidad que envió a sus mejores amigos, un editor la vio y le  propuso publicarla, Jutta solo aceptó después de  mucha insistencia  pues consideraba que no había sido concebida para publicarse, solo para ser un regalo afectuoso, al fin aceptó y ahora afirma que es Selma quien hace bastante tiempo paga su alquiler. 

Jutta afirma que los libros para niños deben ser inspirados en situaciones cotidianas, hablarles de las cosas sencillas, sin mayores pretensiones  un ejemplo de ello es  su libro “Madre chillona” que dedicó a su hijo y que   escribió a modo de disculpa por su mal humor o “El ángel del abuelo”,  un cuento conmovedor que expresa sutilmente las tristezas de la guerra. Lamentablemente este libro   no se puede adquirir en el Perú. 

Lo que más le gusta y le conmueve es trabajar  con los niños en sus talleres pues son los más espontáneos y no ponen límites a su imaginación. En Lima también dio un taller en el que invitó a los niños a crear un personaje y luego decidir las acciones que llevaría a cabo, así ella iba dibujando con rapidez lo que le dictaban los pequeños creadores, al finalizar su trabajo entregaba a los niños los dibujos para ser pintados. Bastaba ver las caritas sonrientes y concentradas de los niños para darnos cuenta de que los trazos, las formas y  los colores dicen más de lo que aparentan y son un detonante que desborda su  imaginación, además de convertirse en el primer entrenamiento para la apreciación del arte y el desarrollo de la sensibilidad estética.

La presencia de esta célebre ilustradora nos ha permitido apreciar y valorar el trabajo de los ilustradores y darnos cuenta de que un cuento para niños debe ser planificado tanto en texto como en imagen  pues ambos se complementan. Contemplando  el  trabajo de Jutta Bauer casi se podría afirmar que en el caso de las ilustraciones  de libros para niños “menos es más”. 

Una de las ilustraciones del cuento creado por Jutta y los niños.Lima-Perú,Feria del Libro 2009,Colaboración Jessica Enzian. Biblioteca Tarea. 

Obras citadas:

SORIANO, Marc
2005 La literatura para niños y jóvenes, traducción, adaptación y notas de  Graciela Montes. Buenos Aires: Ediciones Colihue, 542 páginas.

HOFFMAN, Heinr
1987 Pedro Melenas, traducción de Víctor Canicio. Barcelona: Biblioteca de cuentos maravillosos.